Han transcurrido 962 días desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza y 227 días desde que entró en vigor un alto el fuego, en el marco de la primera fase del «Plan de Paz» impulsado por el entonces presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, la paz sigue siendo esquiva, según analistas que siguen el conflicto.
El enviado especial para Gaza, el búlgaro Nickolay Mladenov —antiguo alto funcionario de la ONU y ahora «Alto Representante de Gaza» en la «Junta de Paz» de Trump—, ha intentado mediar sin éxito hasta ahora. Las negociaciones se enfrentan a obstáculos que parecen intratables, entre ellos la negativa israelí a retirar completamente sus fuerzas y la falta de un marco político claro para la reconstrucción del territorio.
Las cifras del estancamiento
El cese al fuego decretado en octubre de 2025 detuvo los bombardeos masivos, pero no resolvió las causas de fondo del conflicto. Más de 40.000 palestinos han muerto desde el inicio de la guerra, según fuentes sanitarias gazatíes, y gran parte de la infraestructura civil está destruida. La comunidad internacional ha prometido ayuda humanitaria, pero los fondos apenas han llegado debido a los desacuerdos políticos.
La búsqueda de paz en Gaza es intratable. A pesar del alto el fuego, las condiciones sobre el terreno siguen siendo insostenibles para la población civil, y las partes en conflicto no muestran voluntad real de ceder en sus posiciones.
Mladenov, que encabeza el organismo creado por Trump, ha pedido repetidamente la retirada total de las tropas israelíes y el inicio de un proceso político que incluya a todas las facciones palestinas. Israel, por su parte, condiciona cualquier avance a la desmilitarización completa de Gaza y al regreso de los rehenes capturados en el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
El rol de la comunidad internacional
Egipto y Catar actúan como mediadores habituales, pero sin resultados concretos. Estados Unidos, bajo la administración Trump primero y ahora bajo la de su sucesor, ha mantenido un respaldo firme a Israel, lo que limita su capacidad de presión. La Unión Europea ha ofrecido financiación para la reconstrucción, pero exige garantías de que no se desviará hacia actividades militares.
Analistas consultados señalan que el alto el fuego es frágil y podría romperse en cualquier momento si no se avanza en las conversaciones. La población de Gaza, atrapada entre la devastación y la falta de perspectivas, es la principal víctima de este estancamiento que ya dura más de dos años y medio.




