Más de 47.000 trabajadores de Samsung Electronics han iniciado este jueves una huelga de 18 días en Corea del Sur, tras el fracaso de las negociaciones salariales entre la compañía y el sindicato. La protesta, centrada en las plantas nacionales de fabricación de semiconductores, amenaza con agravar la ya tensa cadena de suministro global de chips de memoria, en un momento de escasez persistente.
El sindicato, que representa a casi una cuarta parte de la plantilla surcoreana de Samsung, exige una mejora en las bonificaciones y un aumento salarial ante los récords de beneficios registrados por la empresa en los últimos trimestres. Las conversaciones se rompieron después de que la dirección ofreciera un incremento que los representantes sindicales calificaron de insuficiente, según declararon fuentes del sindicato a la prensa local.
La huelga afecta específicamente a las líneas de producción de chips de memoria en los complejos de Giheung, Hwaseong y Pyeongtaek, que suponen el núcleo de la capacidad de fabricación de Samsung en el sector. La compañía, que controla más del 40% del mercado mundial de semiconductores de memoria, no ha especificado aún el impacto concreto sobre la producción, pero analistas surcoreanos advierten de posibles retrasos en los envíos.
El conflicto laboral llega en un momento crítico para la industria tecnológica global. La escasez de semiconductores, que ha afectado desde automóviles hasta dispositivos electrónicos durante los últimos dos años, todavía no se ha resuelto por completo. Cualquier interrupción en la producción de Samsung podría elevar los precios de los chips de memoria y retrasar la fabricación de servidores, ordenadores y teléfonos inteligentes en todo el mundo.
El sindicato ha anunciado piquetes informativos a las puertas de las fábricas y ha amenazado con extender la huelga si la dirección no presenta una oferta mejorada. Samsung, por su parte, ha asegurado en un comunicado que mantiene abierta la vía del diálogo y que priorizará la minimización de las interrupciones en la producción mediante equipos de emergencia. Sin embargo, fuentes internas señalan que la plantilla de trabajadores especializados en chips es difícil de sustituir, lo que hace previsible un impacto real en la producción a partir de la próxima semana.




