Este jueves 2 de julio, los argelinos están llamados a las urnas para renovar la composición de la Asamblea Popular Nacional (APN), la cámara baja del Parlamento. Un total de 24 millones de electores están convocados para elegir a sus representantes para los próximos cinco años, en unos comicios que se celebran en un contexto de especulación sobre posibles cambios políticos significativos en el país.
El voto se ha iniciado tanto en el extranjero como en los colegios itinerantes de las zonas más remotas del territorio argelino. Las elecciones legislativas llegan en un momento clave para Argelia, vecino del sur de Europa y socio estratégico de España en materia energética y migratoria.
El resultado de estos comicios determinará la correlación de fuerzas en la APN y podría marcar un punto de inflexión en la política interna argelina. El actual presidente, Abdelmadjid Tebboune, ha impulsado una agenda de reformas desde su llegada al poder, y la composición del nuevo Parlamento será determinante para la continuidad de sus políticas.
Argelia mantiene estrechos vínculos con la Unión Europea, especialmente en el suministro de gas natural y la gestión de los flujos migratorios. La estabilidad política del país magrebí es seguida con atención desde Madrid, que considera a Argel un interlocutor clave en la región.
Según ha informado el Ministerio del Interior argelino, la jornada electoral transcurre con normalidad en la mayor parte del país, y se espera que los primeros resultados provisionales se conozcan en las próximas horas. La participación será un indicador relevante del respaldo popular al actual Gobierno y a las fuerzas políticas que aspiran a un cambio de rumbo.




