El administrador de la quiebra de 23andMe ha aprobado un fondo de liquidación de 47 millones de dólares (unos 43 millones de euros) para compensar a los cerca de 7 millones de clientes cuyos datos genéticos fueron robados en un ciberataque masivo. La resolución, fechada el 12 de junio de 2026, marca un hito en la responsabilidad por brechas de seguridad que afectan a información biométrica.
El ataque, que comenzó en abril de 2023, expuso datos sensibles de los clientes de la empresa de pruebas genéticas con sede en California. Los hackers accedieron a perfiles genéticos y filtraron parte de la información en la dark web, lo que desencadenó una serie de demandas colectivas que finalmente derivaron en la quiebra de la compañía.
Un precedente en la protección de datos genéticos
El fondo de 47 millones de dólares se destinará a indemnizar a los afectados, que podrán reclamar una parte proporcional según el daño sufrido. Según el administrador concursal, citado en la resolución judicial, el acuerdo busca «proporcionar una compensación justa a las víctimas sin alargar un proceso judicial que podría extenderse durante años».
Este caso sienta un precedente en Estados Unidos sobre la responsabilidad de las empresas que manejan datos genéticos, un ámbito en el que la normativa aún está en desarrollo. La filtración de 23andMe es una de las mayores en su categoría y ha reabierto el debate sobre la seguridad de la información biométrica.
Los expertos en ciberseguridad advierten de que los datos genéticos, a diferencia de las contraseñas o los números de tarjeta, no pueden cambiarse una vez expuestos, lo que aumenta la gravedad del incidente. El fondo aprobado, aunque significativo, representa solo una fracción del valor estimado de los datos robados en el mercado negro, según fuentes consultadas por la prensa especializada.




