Al menos 18 personas, en su mayoría mujeres jóvenes, murieron el sábado 23 de mayo en un ataque con drones contra una residencia estudiantil en la ciudad de Lugansk, en el este de Ucrania, bajo control de las fuerzas rusas. Así lo informaron las autoridades designadas por el Kremlin, que responsabilizan del ataque a Ucrania, aunque Kiev lo ha negado.
El bombardeo se produjo en una zona residencial cercana a la universidad local, y las víctimas son en su mayoría estudiantes que se encontraban en el interior del edificio. Los servicios de emergencia rusos trabajaron durante horas para retirar los escombros y recuperar los cuerpos. Hasta el momento, no hay constancia de que hubiera personal militar en el inmueble.
Escalada en el conflicto
El ataque representa un nuevo salto en la escalada del conflicto ucraniano, que ya supera los tres años de duración. La región de Lugansk ha sido escenario de intensos combates desde 2014, y el uso de drones por ambos bandos es cada vez más frecuente. Naciones Unidas y la Unión Europea han condenado el ataque y han instado a la moderación.
Según fuentes del Ministerio de Defensa ruso, el ataque fue perpetrado con drones de tipo kamikaze, lanzados desde territorio controlado por Ucrania. Kiev niega cualquier implicación y acusa a Rusia de falsear los hechos para justificar una nueva ofensiva.
Moscú elevó a 18 el número de muertos, en su mayoría mujeres jóvenes, por un ataque con drones contra una residencia estudiantil en Lugansk.
El incidente se produce en un contexto de creciente tensión militar. Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha calificado de «injusta» la propuesta alemana de una adhesión temporal y limitada a la Unión Europea, en un gesto simbólico que no garantizaría la plena integración de Ucrania en el bloque.




