La historia que no cuenta “Argo”, ganadora del Oscar a mejor película

Lo que hicieron los agentes de la CIA en Irán trajo como consecuencia la instalación de un régimen islámico extremista, pero en el largometraje de Ben Affleck solo se destaca el lado heroico de un operativo secreto que no representa lo que realmente sucedió.

“Mi gran pecado, quizás el más grande de todos, ha sido haber nacionalizado el petróleo de Irán y haber desmontado el sistema de explotación del más grande imperio”. (Muhammad Mossadegh)

La película de Ben Affleck Argo transforma en una extraordinaria victoria de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) lo que en realidad fue el mayor fiasco de su historia: la intromisión en Irán.

A partir del relato del rescate de un grupo de seis empleados de la embajada de Estados Unidos en Teherán, que burló el cerco de los revolucionarios islámicos y escaparon del convulsionado país, Affleck presenta la “Operación Argo” como la mayor expresión de la eficiencia de la CIA. Para lograr su objetivo, se vale de un verdadero acto heroico que protagonizó el agente Tony Méndez (encarnado por el propio Ben Affleck) para salvar a sus compatriotas, en 1979. El largometraje proyecta la imagen de que la CIA cumplió una extraordinaria labor en un país capturado por fanáticos islámicos, terroristas barbudos de ojos desorbitados, envilecidos por el odio a los Estados Unidos. No es cierto.

La historia de la CIA en Irán comenzó en 1952, mucho antes de la “Operación Argo”. Lo que hizo la agencia en Irán se mantuvo en secreto durante medio siglo, hasta que el 16 de abril del 2000, el reportero James Risen, del periódico The New York Times, destapó un informe de la misma agencia que desvela su vergonzoso papel.

Reconocía que promovió, financió y ejecutó un golpe de Estado para desalojar a un gobernante legítimamente elegido, Mossadegh, y reemplazarlo por un títere, el sha. Lo de Irán fue el primer golpe de Estado de la CIA en el planeta y será un modelo que repetirá incansablemente.

Con la desclasificación de numerosos documentos secretos de la CIA, entre ellos los conocidos como “Las joyas de la familia”, otros dos periodistas del The New York Times, Stephen Kinzer y Tim Weiner, en las investigaciones de reciente publicación Todos los hombres del Sha (2005) y Legado de cenizas: historia de la CIA (2008) relatan lo que realmente perpetró la agencia. En esos libros, que Affleck parece no haber leído, los iraníes no aparecen como en su película: una banda de islámicos locos, desadaptados e ignorantes.

La conspiración

Irán no estaba en el mapa de los intereses de la CIA cuando el 20 de marzo de 1951 el primer ministro Muhammad Mossadegh nacionalizó la industria petrolífera que durante 38 años se encontraba bajo el control de la poderosa Compañía de Petróleo Anglo-Persa, cuya propiedad era en parte del gobierno de Gran Bretaña.

Al descubrir Mossadegh que los británicos conspiraban en su contra para expulsarlo, clausuró la embajada en Teherán y expulsó a los funcionarios, entre ellos a varios agentes del servicio secreto MI6. Es entonces que Londres recurrió a Washington.

“En aquellos años, atreverse a tomar una medida como la que había adoptado Mossadegh era comparable a lanzar repentina e inesperadamente una bomba sobre Londres o Washington”, escribió el reportero polaco Ryszard Kapuscinski, que estuvo en Teherán durante la revolución islámica y es autor de El Sha o la desmesura del poder (1982).

“Pero aquel día memorable (de la nacionalización de la Compañía de Petróleo Anglo-Persa) los iraníes aún no sabían que había cometido un crimen y que habrían de pagar con un castigo severísimo”, advirtió Kapuscinski. El castigo sería el derrocamiento de Mossadegh –diseñado por la CIA–, la devolución del petróleo a los británicos y la entronización del sha Muhammad Reza como dictador monárquico durante 26 años.

En plena Guerra Fría, los británicos acusaron a Mossadegh de comunista y advirtieron que si no se le detenía los soviéticos convertirían Irán en un satélite rojo.

Como lo demuestra Stephen Kinzer en su libro, la acusación era falsa, pero en esa época de “caza de brujas” resultó muy efectiva.

Sed de petróleo

El gobierno de Dwight D. Eisenhower, convencido de que se trataba de una cruzada anticomunista, resolvió apoyar a los británicos y dio luz verde a la CIA para sacar a Mossadegh. El encargado de la “Operación Ájax” para defenestrar al primer ministro nacionalista fue Kermit Roosevelt Jr., nieto del ex presidente Theodore Roosevelt (1901-1909).

“El plan de la ‘Operación Áyax’ preveía una intensa campaña psicológica contra Mossadegh, seguida del anuncio de que el sha lo había destituido del cargo”, escribió Stephen Kinzer. “Las turbas y las unidades militares cuyos jefes estaban en la planilla de la CIA se encargarían de aplastar cualquier intento de resistencia por parte de Mossadegh. Luego se haría saber que el sha había elegido al general Fazlollah Zahedi, un militar retirado que había recibido más de 100 mil dólares de la CIA, como nuevo primer ministro de Irán”.

Todo se cumplió, aunque no exactamente como estaba previsto.

El 13 de agosto de 1953, el sha suscribió el decreto de destitución de Mossadegh y el nombramiento de Zahedi. Sin embargo, el primer ministro, al detectar la conspiración, ordenó capturar al emisario del documento y paralizó el golpe. El sha escapó a Roma y Zahedi se ocultó en Teherán. La población salió a las calles en apoyo a Mossadegh, pero pronto todo cambiaría.

En los días siguientes los militares, bajo la influencia de la CIA, desataron una represión masiva y abrieron paso a multitudes a favor del sha dirigidas y subvencionadas por Kermit Roosevelt. Zahedi regresó a escena y el 19 de agosto encabezó el arresto y destitución de Mossadegh. Recién, entonces, el 22 de agosto, el sha regresó a Teherán para continuar con su reinado, esta vez con poderes dictatoriales.

Según el periodista Thomas Powers, autor de Guerras de Inteligencia: la historia secreta de EEUU desde Hitler hasta Al Qaeda (2002), el sha le dijo a Roosevelt: “Le debo mi trono a Dios, a mi pueblo, a mi ejército y ¡a usted!”. Es decir, a la CIA.

Todo era cierto

El régimen dictatorial del sha instaló la Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional (Savak), un salvaje aparato de represión y asesinato que sembró el miedo y la muerte. Los iraníes sabían que la destrucción de su democracia había sido obra de la CIA. El sentimiento adverso a los estadounidenses se convirtió en un odio profundo que alentó al movimiento revolucionario islámico, liderado por el ayatolá Jomeini.

Por eso, cuando los fundamentalistas tomaron el poder y desalojaron al sha, se exaltaron el día que el presidente Jimmy Carter informó que acogería al defenestrado monarca. En represalia, el 4 de noviembre de 1979, los seguidores de Jomeini capturaron la embajada y tomaron en rehenes a 52 norteamericanos.

La “Operación Argo” fue solo para sacar del país a seis estadounidenses que se escondieron en la embajada de Canadá. Pero al resto los iraníes los mantuvieron cautivos durante 444 días. Las fuerzas norteamericanas no pudieron rescatarlos. En un verdadero acto de humillación, los iraníes los dejaron en libertad solo después de que concluyó el gobierno de Carter.

“La toma de los rehenes estadounidenses fue un acto de venganza de los iraníes por el golpe de la CIA de 1953 en Irán. El legado de esa operación (Ájax) iría mucho más allá de la terrible experiencia sufrida por los estadounidenses”, escribió Tim Weiner.

Eso es algo más que no se ve en Argo, la película.

Ángel Páez

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12 Comments on “La historia que no cuenta “Argo”, ganadora del Oscar a mejor película”

  • Adriàn de Moix i Ca escrito el 26 febrero, 2013, 2:09

    EL RESTO DE TU HISTORIA.. De acuerdo. Pero Habría que revisar mejor la historia e inverstigar un poco más sobre el régimen iraní antes de echar flores tan libremente. El régimen instalado en 1979 en Irán fue un régimen teocrático, pero con todos los funcionamientos normales aunque limitados, como en TODAS las democracias (por ejemplo ESPAÑA, ¿no?). Es en este punto que SE DEBE RECORDAR la invasión de Irak a Irán, apoyada e instigada por los británicos y los Estados Unidos, ocho años de una de las guerras más estúpidas y crueles, en la que Sadan Hussein (entonces aliado íntimo de las fuerzas europeas) hizo uso de toda suerte de armaas químicas, biiológicas, etc. proporcionados por sus impulsores. Este clima creó el estado de guerra que permitió se endureciera un régimen que nunca debió serlo. Luego, al no poder destrozar el país, Estados Unidos sistemáticamente manipuló sanción tras sanción bajo mil pretextos –el último, por supuesto, la “bomba” que la tienen Israel, Pakistán e India. Irán no es una democracia perfiecta, ni de lejos; pero no es peor que Pakistán, los países árabes, Honduras, Grecia, Israel, etc, que cuentan con la maquinaria propagandística de la prensa internacional. El cierre de PRESSTV e HISPANTV, las últimas semanas SIN RAZÓN dennuestra el límite de hipocresía y salvajismo del NUESTRA Europa, democrática y libre (que lo diga el reyechuelo que España tiene como vergüenza). Los iraníes NO SON extremistas. Decirlo es repetir propaganda y repetir lo que las noticias dijeron el 79 y después. Peores ojos desorbitados sin barba pero con kiphá o uniformes caqui he visto actuar en Latinoamérica, África y Palestina. Corrijamos: la sociedad iraní no es ni estremista y una sufrida población sumida al yugo teocrático. Falso. Cualquier vida (humana o animal) si se viera rodeada y amenazada de muerte, actuaría de una manera mucho más radical. Este radicalismo –esperable– no lo veo en Irán; sí lo veo en OTROS países donde el predominio del color caqui o el kiphá o los rigles callejeros, que se vocean democráticos.
    Contemos, pues, la historia con un poco más de originalidad, lejos de los lugares comunes. Investigemos, no repitamos lugares comunes.

  • Ahmed escrito el 26 febrero, 2013, 8:53

    Hola. Yo creo que el que ha escrito este artículo no ha visto la película. O si la ha visto, se ha saltado la introducción en la que cuentan todo esto. La nacionalización de los recursos energéticos por parte de Mossadegh. Como los Estados Unidos participan en una conspiración para derribarle e imponer en su lugar al títere del Sha, que perpetraría una cruenta represión contra su pueblo, mientras él y su familia vivían de forma escandalosamente opulenta. Y como en 1979 llega el régimen de los ayatolas con el fanatismo religioso que conllevaron y que, tristemente, permanece instalado de forma creciente en una gran parte de la población de los paises musulmanes.
    De acuerdo con tu artículo, pero la película no contradice en nada lo que expones. Aunque es cierto que se centra en un acontecimiento puntual como es el rescate de los rehenes americanos. Y, claro, es una película yanki. Sin embargo no es una peli especialmente patriótica.

  • Joao Sabrosa escrito el 26 febrero, 2013, 12:17

    Argo es una película propagandística yankee que nada tiene que ver con la realidad. EEUU apoyó al sanguinario Shah y pretenden vendernos que los diplomáticos estadounidenses eran unos pobres angelitos. Vamos hombre, menos fantochadas.

  • Matías escrito el 26 febrero, 2013, 16:54

    “La historia que no cuenta Argo”, les pregunto: ¿Cuántas historias podemos contar a la vez? Aquí se decide mostrarnos el rescate de los americanos, no otra cosa, y de eso trata la película. Es totalmente válido que el film se atenga a eso y no hay por qué andar comentando cosas como “no se dice que la CIA propició un golpe de Estado” o que “los iraníes aparecen como locos dando vueltas por las calles”…  lo que dice narrar Ben Affleck es auténtico y no veo por qué criticarlo por sus “omisiones”. Una historia completa no cabe en una película.

  • gabriel escrito el 26 febrero, 2013, 23:36

    bueno,,,creo que ya esta casi todo dicho,,,pero me preocupa una cosa,,claro ustedes y yo que hemos leydo sobre el tema ,,sabemos que la pelicula refleja un acontecimiento concreto ,,dentro del proceso,,claro que hablar en una pelicula desde el origem que desencadeno tal acontecimiento seria imposible,,me preocupa que las personas que no sepan bien la historia ,,vea peliculas como estas,,donde se habla de una parte de la historia ,, puede haber interpretaciones equivocadas y nutrirse de una falsa imagen que transmite la pelicula cuando no conoces la historia de dicho pais y de sus enemigos ,por decir de alguna manera,,,claro ,,es um problema de educacion,,por eso creo que la pelicula falla,,no por que sea buena o mala,,el publico es el que no esta en condiciones de entender correctamente ,,asi que me parece que peliculas como esta aporta mas bien una mierda para la socieda,,,no es digna de un oscar,,cuanto al actor ,,mas bien ,um buen actor,,victima afortunada ,,del sistema de educacion,,,pero que esperabamos es HOLLYWOOD!!!

  • Iskandar escrito el 27 febrero, 2013, 0:15

    +1 al comentario de Ahmed

  • Carlos Canedo escrito el 27 febrero, 2013, 0:50

    Sólo un a pregunta: ¿A cuántos países ha invadido, o bombardeado, o intervenido con golpes de Estado, acuerdos y tratados abusivos amenazando con su poderío, o cuántos dictadores ha apoyado y sostenido, o asesinado con drones o sin drones, o torturado en cárceles en ek extranjero, esa “dictadura” teocrática de Irán? En cambio, la “democracia” imperial SÍ lo ha hecho y mucho más.

  • Alvaro escrito el 27 febrero, 2013, 21:09

    Todo lo que se escribe en este artículo se describe en la película, en el prólogo se relata una historia triste: se dice que estados unidos y gran bretaña instalaron a un titere criminal llamado el Sha, con el fin de ser docil a los intereses occidentales en Irán. de Que este dictador asesino y torturo a miles de iranies, de cómo la revolución lo destituyó y de que una vez que se asiló en USA, se produjo una revuelta basada en la impotencia de que los estados unidos no lo devolvia para ser juzgado por sus crimenes, y esto provocó la toma de rehenes, los cuales fueron devueltos con vida despues de meses. El hecho de que se muestre a los iranies un poco bobos es otra cosa y tiene que ver con la manera de los gringos de representarse al tercer mundo, pero políticamente en términos históricos, toda esa historia se describe bien. Hay que ver la película primero. La porquería asquerosa se llama “La noche más larga”, donde se muestra la tortura hecha por la CIA como parte de una consecuencia natural del horror provocado por terroristas. Parte de una cadena necesaria de investigación hecha por gente valiente. 

  • Dámaso escrito el 27 febrero, 2013, 21:41

    Acertadísimo Carlos Canedo…Así se escribe, mostrando la realidad, y no a Hollywood en que los blancos son los buenos y los Apaches son los malos.

  • Ivan escrito el 27 febrero, 2013, 22:46

    Vamos amigos es una simple pelicula americana y en las peliculas gringas nunca puede perder o ser el papel de terrorista  el pais de estados unidos, todo sabemos que el pais que mas daño a hecho con sus gerras e invasiones al mundo entero es estados unidos y eso nadie lo puede negar , o bueno solo ellos(e.u.a). la pelicula es interesante y nada mas. lo hecho ello esta mejor tenemos que preocuparnos por lo que viene.   

  • Luis I Franco escrito el 28 febrero, 2013, 18:20

    Es una película sobre un echo puntual no es un *libro de historia*. Los gringos no hacen películas en las que pierden solo en las que ganan. ¿Qué quiere el autor una confesión de la CIA?

  • patricio escrito el 5 marzo, 2013, 0:11

    Vi la película y todo lo que se refiere el articulo lo resume el prólogo, y  mencionan que tanto Gran Bretaña como Estados Unidos tramaron el golpe de estado y pusieron al Sha, luego la película se centra en la operación para sacar de ahí a las personas, creo que la película es muy buena y consigue entretener que es lo que creo que buscamos, depende de uno mismo saber distinguir la realidad de la ficción eso se consigue informandonos, creo que hay un error en decir la historia que no se cuenta puesto que en película se toma un hecho puntual (y curioso a mi entender) en todo ese contexto, por lo tanto si se cuenta una historia. 

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